Que tu boca no se abra
Por flores del camino,
Que tu sonrisa no tolere
Lo casual del mediodía.
Que la mesura no te canse
El apetito fulminante,
Ocupa los dientes para
Roer, morder y triturar.
Que tú ser
No se marchite
En el tránsito de solsticio,
Que la sensatez no asalte los ojos,
Te prefiero imprudente,
¡Te prefiero vivo!

Santiago O. Meza | 18 de octubre de 2011 a las 11:52
Tú sábes que me fascina éste poema (:
torno-sol | 18 de octubre de 2011 a las 18:01
gracias charli!