A tí, no te quiero compañero.
No te quiero delante, ni atrás.
Tampoco te quiero al lado, ni al otro.
No te quiero en el espacio finito,
no te quiero en el punto cardinal donde se ubican los humanos.
No quiero darte nombre adjetivado,
ni curriculum, ni ficha técnica.
Quiero tu compañía, eso sí.
Que disfrutes mis momentos y yo disfrute los tuyos.
Pero no te regalo mis luchas,
las conservo finitas.
Eres el boceto eterno,
dibujado en la croquera juvenil.
No te quiero cuadro terminado,
no te quiero en el museo del louvre.