Instrucciones para un buen enojo.

Para enojarse como dios manda, hacen falta dos cosas. Cuando la ira sube por tu cuerpo, no debes apretar la guata porque sino se aloja en tu vientre y no pasa por tu corazón. Y si se te aloja en el vientre, hay de ti. Vas al baño como condenada y los óvulos flojos se te quedan ahí por más tiempo del indicado. Esas rabias son las peores porque el estómago jamás resuelve, siempre en su rol maléfico te reclama, te atormenta, te adormece el cuerpo y te condena. 

Para tener una rabia como dios manda, hace falta dejar que la rabia suba desde la tierra hasta la cabeza, rápido, sin demoras, sin tacos ni peajes. Hay gente que recomienda que la rabia parta de la cabeza para que baje al suelo y se pierda. Estas rabias no las recomiendo, porque cuando me nace una rabia en la cabeza, jamás la vivo, alcanzo a percatarme de lo irracional de estar enojada, puedo resolver las causas, las posibles consecuencias y el tío Braudel se pone más vivito de lo normal y con su palabrería me engatuza, cambiándome la rabia por algo parecido a un análisis histórico. Esas iras no se viven, se piensan, y cuando piensas en la ira no la liberas ni la sufres. 

Por todo aquello, si te enojas, sigue los siguientes pasos:

1- Deja que la ira suba, y que rapidito te recorra el vientre, el corazón y la cabeza.

2- Si notas que se te quiere quedar en la guata, date unos golpecitos en el útero si estás en tus días fértiles, de lo contrario, salta como si estuvieras jugando al luche por algunos segundos.

3- Si consigues que te llegue a la cabeza, respira suavemente, acaricia el momento inexplicable de descontrol y robusta rabia. 

4- No intentes entender por qué estas enojada, solo siente, vive, destruye.

5- Otra cosa es decirle al objeto de tu rabia, que por lo general es una persona que siente, respira y vive. Eso no está siempre permitido, las más de las veces, la ira es algo profundamente individual y solitario.

6- Antes de liberar al mounstro recuerda siempre, que el manubrio del auto nunca está al centro. Se trata más de tambalearse a la izquierda y a la derecha, para en un instante remoto, dejar el carro centrado.