Sé como son tus miedos, cuando te tomas el pelo y te enrrollas el tomate, tienes miedo o ansiedad.
Cuando te subes los pantalones, en modo reajuste, estás preparando algo grande.
A veces te despegas la polera desde abajo, y luego te ajustas los tirantes del sostén en modo disimulo.
Cuando te conocí, me pareciste una enanita curiosa, con la boca muy grande de tanta sonrisa. Supongo que en el primer momento, sentí celos porque serías la presidenta. Pero después de verte soñar se me fue olvidando; hasta que te comencé a decir patroncita para molestarte. De ahí al cariño intenso hubo pocos pasos.
Siempre supe, que cuando uno quiere de verdad a alguien, conoce de a poco el lenguaje de sus movimientos. Tu viniste a reafirmar todo eso, con tu lenguaje inclusivo diverso, del que a veces nos burlamos con don Simón.
Me enteré que te quería, cuando tu nombre no me bastó para llamarte, y dejaste de ser la Amparo, y comenzaste a ser la amparito, la locura, la lobitos y bueno, también la apéndice.
Algo de lobo tienes, tu dulzura pública está mezclada con la violencia de tu expresividad. Admiro en ti a la mujer que salió del bosque con afanes de conquista. Admiro un poco, tu capacidad desmedida de gritar recojan su mierda giles culiaos! Reconozco que jamás desarrollaría tal actividad en público, mi timidez de hija única no me lo permite. Pero siempre puede uno mirarte, con tu carácter liceano semi desentonado. Por algo la vida nos juntó tantas veces, hasta que nos re-conocimos.
Safo a visitado este texto, te lo digo sin timidez, por esas cosas es que también nos volvimos amigas. Después de todo, mirar niñas en el peda junto a ti tiene su lado amable.
Buena viaje loba, el viajero no es sólo el que parte sino también el que busca,
el que se sorprende y le contesta a la vida con una sonrisa y un llanto.
Siempre nos encontraremos en el camino amable de la niña pepa que juega dominó un día de vacaciones y sin temor al estudio, enfrenta la vida como el juego que ella guarda.
