Voz.

Mi cuerpo me dejó sin voz, como nunca antes en toda la vida. Mis primas jugaron a decirme cosas malas, porque no podía yo responder. Los niños jugaron a hacer formas con las manos, mirando las mías y mirando las suyas. Yo jugué al desconcierto, a decir que me resfrié con gravedad. Pero lo cierto, es que la voz se me fue para que por primera vez, no pudiera decir nada. 

Y con la nada viví unos días, sabiendo que el silencio tendría que ser mi amigo. Y entre la arcilla que compramos con la Toña y arrastramos por diez cuadras diez kilos, murió el silencio y nació la mujer callada. 

Maleza Malosa.

Los niños de Summerhill tienen el cuerpo liviano, por cuerpo tienen un resorte, un lápiz de resina suave, de esos que vendían los chinos cuando era chica, que se podían doblar y modelar. La libertad debe ser una flexibilidad que nace desde las entrañas, como un suspiro de ahogo y de vida. La libertad debe ser algo que pueda mirarse, debe ser un sonido que pueda escucharse, debe ser un murmullo que pueda reproducirse y domarse en el movimiento.

Las niñas y niños del verano en la colina, ese que pasamos juntos, cortando flores de maleza, de esa maleza que creíamos eran flores. ¿Quién define si una flor es maleza? Cuando era niña, me dejaban cortar maleza, y yo no entendía nunca, porque lo que cortaba decían que era maleza. Las florecitas eras blancas, con el centro amarillo denso. Para mi eran flores, flores como todas. Un día mi abuela me dijo, que se sabe cuándo hay maleza porque hay muchas, porque hay a destajo, porque sobran las flores y ahí pasan a ser maleza. Entonces, más confundida me dejó, porque si esa fuera la medida para discernir entre maleza y flor, entre sombra y luz, entre libertad indomable y terquedad domesticada, ¿Cómo sabríamos los humanos, que somos flor y no maleza?

Maleza libre, flor domada, flor domesticada, flor reducida a maleza, maleza salvaje, maleza como flor, flor como maleza, desmedida cantidad, desmedido movimiento, desmedida primavera.


Maleza libertad, flor libertad, un lápiz un sueño y un movimiento de viento, que nos mueve igual,  FLORMALOSA AL FINAL DEL OTOÑO.