FiCuS

 Es simple. La mayoría del tiempo te engaño con mis historias, te pillo calladito y te cuento algo que me parezca simpático. Tu silencio tan insistente, ya no lo entiendo. No sé si te acostumbraste a mis historias, o si me oyes por cortesía. Te quedas ahí, y a veces me arrojas alguna palabra chistosa o increíble, y a mi me agarra la risa, me agarra la hipnosis. Me he cansado de ser yo quien te salude siempre, de llevarte agüita cuando la necesites. Cuando llego, jamás haces ademán de nada, tienen que pasar eternidades, para que te percates que me olvidé de ti. La verdad es que casi nunca me olvido, pero me hago la ciega y la sorda, es la desesperación de comprobar que notas mi ausencia. 

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