Escribir me empezó a dar miedo, como la vida a veces. Uno teme, cuando escribe, hacerlo mal, usar demasiadas palabras o usar pocas. Viene la prueba de chile III, por dios que ha sido un parto esto de los chiles. Hay que escribir con palabras serias, sin decir mucho, ni poco, como en la justa medida. Pero qué es la justa medida... en un queque serían 3 tazas, en un biscocho el poco de margarina. Me gusta por eso hacer pasteles, uno va encontrándole los secretos, las mañas las vas dominando de a poco. Pero nunca queda perfecto, un poquito quemado, un poquito cocido, es tal vez mi inconformismo del que hablo. Se me ha quitado, eso pienso a veces... Pero cuando estudio chile, soy una inconformista, que por qué no nací más inteligente, más directa, más al callo. Siempre le caigo bien a casi todo el mundo, y es por eso, por lo de los callos. No tengo, nací con piedra pómez. Eso es un problema.
Me duele la guata, porque nos vamos juntos, lejos, solos, calurosos. Y es un poco mi sueño, un poco bastante, es el ir a otro lugar, a pasar este desgano de los chiles, como dijo el caballero del otro día? que soy machetera. Yo no sé, bueno, si sé. Realmente espero serlo, uno espera, espera bastante. A veces pienso que hay gente que espera menos, y entonces pienso en matar un poco a mi padre. Pero después me acuerdo que nací así, media rara, debe ser porque mi mamá no mando a que me fueran a buscar.
El otro día le dije a mi prima que era una hija no deseada, y mi mamá casi llora, yo lo encontré raro; me gusta ser no deseada. Es un elemento de carácter, venir sin que te llamen.
En la vida no voy si no me llaman, tal vez por eso me gusta la política, siempre logro que me llamen, aunque no lo hayan pensado. Tengo la tentación siempre de poner un xd, como si eso me eximiera de culpas.
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