no sé el título.

La tristeza no es poética, no es inmaculada. La tristeza es el quebranto, es el nudo en la garganta ancestral. Cuando se está triste el cuerpo se siente mucho más presente, porque algo duele. Algo que está dentro, que no tiene nombre porque no todo tiene nombre. Pero pesa, pesa tanto que es como correr una maratón, que nunca he corrido. No corro maratones, porque no quiero correr con ninguno de ustedes al lado. Porque hoy reniego de sus ritmos sofocantes. Porque no quiero esas zapatillas de running que dejó mi mamá en mi pieza.

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